La autora es Diputada Nacional por el FpV s.As y es una persona con futuro....creo yo
Qué elegimos?
Por Claudia Bernazza
Si alguien nos pregunta qué elegimos los argentinos en estas elecciones, una primera respuesta, de impecable corrección ciudadana, sería que en la Argentina estamos próximos a elegir legisladores.
Pero la verdad es que todos sabemos, o al menos intuimos, que se eligen –y por lo tanto están en juego- otras cosas.
Entonces hablemos de lo que está en juego, y de las opciones que se presentan.
El juego del poder
Por un lado, hace tiempo que en la Argentina las elecciones legislativas son plebiscitarias. Por defecto del sistema, por crisis recurrentes, por desgastes naturales o inducidos, las elecciones a mitad de un período de gobierno son problemáticas. El gobierno de Alfonsín jugó y perdió una carta brava en 1987, Duhalde supo que era el principio del fin cuando conoció los resultados de las elecciones de 1997.
Por ser plebiscitarias, este tipo de elecciones se vuelven relevantes tanto para el oficialismo como para la oposición, dado que definen las chances futuras de todos. Ante esta realidad, no hay diferencias entre institucionalistas y pragmáticos: todos van por la mayor cuota de poder posible, al menos de ese poder que la democracia logra arrancarle a los grandes jugadores del sistema.
Aclarado este punto, que deja en segundo plano la discusión sobre fechas o modalidades de elección de los candidatos, deberíamos concentrarnos en aquello que se elige, tema de fondo que se oculta, se sustrae del debate o simplemente se pierde de vista.
El país emergente
¿Qué país emerge? A partir de la estabilidad económica y las iniciativas referidas al fortalecimiento del Estado y el mercado interno, los sectores de la economía recuperaron la capacidad de discutir intereses. Resulta evidente, entonces, que esos intereses juegan en esta elección.
Al debatir un modelo económico y social, y la participación de los sectores de la economía en ese modelo, resulta siempre más clara la posición del oficialismo, en cualquier caso y momento histórico. Esto sucede por méritos propios o, si no los hubiera, por el solo hecho de que lo que se propone es al mismo tiempo lo que se gestiona. Por esta razón, la propuesta salta a la vista: la ruptura con el Fondo Monetario, la renovación de la Corte Suprema, las reservas y los superávit mellizos, la discusión salarial y fiscal así como cada una de las falencias de gestión, forman parte del paisaje social de la Argentina.

